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En la Antigüedad:
Hipócrates 400 años a.c.
"El vino es algo maravillosamente apropiado al hombre,
tanto en la salud como en la enfermedad, si lo administramos
con buen propósito y justa medida".
Existen tratados antiguos dedicados exclusivamente a las
propiedades terapéuticas del vino y hay todo un capítulo
de la "Pharmacopea Matritensis" dedicado a sus aplicaciones
como fármaco.
Los egipcios lo utilizaron como antiséptico.
En la actualidad:
No hay ninguna duda respecto a que el vino es una bebida
saludable. Desde la antigüedad, se han explotado las virtudes
del vino como panacea. Sin embargo, la mayoría de los atributos
del vino eran hasta hace poco puramente anecdóticos. La
mayoría de los informes de investigación se han centrado
en los antioxidantes, lipoproteínas de baja densidad (LDL)
y en el bienestar cardiovascular.
Entre los más de quinientos componentes que se han descubierto
en el vino se encuentran elementos muy importantes en la
nutrición humana. En el vino hay más potasio que en la leche
y más calcio, hierro y magnesio que en la mayoría de las
frutas. En lo referente a las vitaminas, en el vino están
presentes de manera destacada todas las vitaminas hidrosolubles
excepto la C, que aparece en proporciones pequeñas. Se encuentran
en el vino los ocho aminoácidos esenciales, muy abundantes
en los alimentos de origen animal pero escasos en los vegetales.
Este ya notable valor alimenticio del vino se ve reforzado
por otras propiedades: el contenido en ácidos del vino,
un PH que oscila entre 2,7 y 3,8, se sitúa en niveles similares
al jugo gástrico, por lo que la ingestión moderada de vino
proporciona un ambiente idóneo para la digestión de los
alimentos. El alcohol y sobre todo el tanino de los vinos
tintos actúan como eficientes bactericidas selectivos, capaces
de combatir con éxito infecciones leves incluidas la salmonella,
al mismo tiempo que son respetuosos con la flora bacteriana
del organismo.
El Dr. Cabeza, en una conferencia sobre conceptos alimentarios
de los deportistas, habló de los inconvenientes que tienen
en las comidas las bebidas como zumos, aguas, té, café,
leche; el Dr. Cabeza indicó, sin embargo, que el vino ayuda
fuertemente a la digestión de las proteínas.
El vino acompañando a las comidas, especialmente alimentos
crudos, ensaladas, etc., puede combatir eficazmente la presencia
de gérmenes nocivos. Es considerado como un buen antídoto
contra la propagación de la triquinosis. También es indicado,
a temperatura caliente como remedio en enfermedades leves
del aparato respiratorio. La receta para los resfriados
es: vino tinto caliente con miel y algunos frutos secos
desmenuzados (nueces, almendras...)
En la actualidad se le reconocen propiedades beneficiosas,
siempre tomado con moderación, como reconstituyente, en
geriatría, en la depuración del colesterol de la sangre,
esta última aplicación ha sido contrastada por diversos
estudios resultando que están menos expuestos a accidentes
coronarios los individuos que consumen normalmente dosis
moderadas de vino.
Esta consecuencia beneficiosa se debe a la acción de una
sustancia denominada Resveratrol que puede ser responsable
de un descenso significativo de la presencia en la sangre
de lipoproteínas de baja densidad ( el "mal colesterol").
El Resveratrol es una sustancia procedente de los hollejos
de la uva y, en consecuencia, es más abundante en los vinos
tintos. Según estos estudios, la protección contra enfermedades
cardiovasculares se verifica sobre todo en un consumo diario
no superior a medio litro de vino tinto, no evidenciándose
mayor protección entre medio litro y tres cuartos.
Para controlar el consumo de vino, conviene saber que el
organismo de un hombre normal y sano de 70 Kg de peso es
capaz de eliminar diariamente sin problemas el equivalente
a una botella de ¾ de litro de vino consumido espaciadamente.
Diferencias hormonales sitúan la capacidad de las mujeres
en torno al medio litro.
Se sabe que el agua interfiere la disolución en el intestino
de sales como el magnesio , importante para la asimilación
de proteínas.
Pasteur culminó sus estudios sobre el vino diciendo: "el
vino es la mejor y más higiénica de las bebidas tomado con
moderación".
Bibliografía
y referencias:
Bruce W. Zoecklein - Virginia Polytechnic Institute
State University, Blacksburg
Fitzpatrick - 1993
Frankel - 1993
Gurr - 1992
Kinsella - 1992
Muller y Fugelsang - 1993
Sharp - 1993
Troup - 1994
Waterhouse y Frankel - 1993
Monografía Vinos de Madrid (Consejo Regulador D.O. Vinos
de Madrid) |
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Efeagro. Viticultura Enología,
Nº 79, marzo/abril 2002.
"...La organización agraria ASAJA afirma que
el vino no debe ser tratado como una bebida alcohólica,
sino como un producto alimenticio de la dieta mediterránea,
cuyo consumo moderado aporta efectos beneficiosos para la
salud. En este sentido, recuerda que la Organización
Mundial de la Salud (OMS) recomienda el consumo de 30 ó
40 centilitros para el hombre y 20 ó 30 centilitros
para la mujer para conseguir un efecto preventivo o moderador
de ciertas enfermedades. Asimismo, indica que numerosos
estudios demuestran que el vino tiene beneficios para la
salud derivados de los componentes que se encuentran en
las semillas y en el hollejo de las uvas, sustancias que
disminuyen el riesgo de infarto, la formación de
trombos y el riesgo de arterioesclerosis y previenen o reducen
la probabilidad de desarrollar cánceres y otras enfermedades
degenerativas..."
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